Antonio Dellepiane en su obra “La Nueva Teoría de la Prueba”, busca reunir diversas ideas en forma armónica   para llegar a una conjetura explicativa por medio de un examen analítico, para así, darnos a conocer la prueba en una forma didáctica, fácil de entender y de aplicar, entonces entendemos que la prueba casi siempre está en el problema de conocer la existencia de hechos,  que nos llevan a conjeturas o afirmaciones previas,  logradas estas, a través de la confrontación o verificación  de los hechos, de la certeza de lo probado, siendo, la prueba el medio más confiable para descubrir la verdad real y a la vez la mayor garantía contra la arbitrariedad de las decisiones judiciales.

Como podemos apreciar existe una gran necesidad  que en las Normas  Jurídicas exista la prueba y que le permita al juez su libre apreciación por medio de la sana critica;  estas Normas llevan implícitos hechos humanos que describen situaciones fundadas con base a circunstancias históricas, de fenómenos que ocurrieron, y si estos constituyen conjeturas confrontables con la realidad entraríamos a probarlos, encontrando las huellas de esos sucesos; y es en ese momento donde Dellepiane nos muestra un método que ha servido a nuestras generaciones “Método Reconstructivo como la operación mental compleja por la cual se procura la reconstrucción  de los hechos, seres o cosas del pasado a través de una ficción verdadera, soportada en las huellas, los rastros, los vestigios  que los mismos dejan”, como nos deja entrever el autor este método es el más obvio para llegar a probar un hecho, pero esto no  lo lograríamos  sin la intervención de la “Ciencias Reconstructivas”  este particular grupo, nos permiten la reconstrucción de esos hechos, cada una, con principios individuales pero direccionadas a un  mismo fin.

Según el citado autor se distinguen seis tipos de pruebas que son: “el reconocimiento judicial, la pericial, la confesión, la de testigos, la literal y la indiciaria”, siendo las  cinco primeras directas y la ultima indirecta, pues en esta última, interviene un hecho diferente, entre la prueba y el hecho objeto de la reconstrucción, lo cual es totalmente veraz y así lo aplica nuestro  derecho, dando la libertad de utilizar cualquier medio prueba o se combinan las pruebas simples perfectas entre sí o con imperfectas o en su defecto una combinación de puras imperfectas, para poder articular, hacer parte al hecho del proceso.

El indicio, nos dice Dellepiane  “es todo rastro, vestigio, huella, circunstancia y, en general, todo hecho conocido, o mejor dicho, debidamente comprobado, susceptible de llevarnos, por vía de inferencia, al conocimiento de otro hecho desconocido”. De manera que el indicio, si bien es cierto constituye fuente de prueba, todavía no es medio de prueba. Para que ello acontezca, es necesario que este sea sometido a un raciocinio inferencial, que permita llegar a una conclusión y que ella aporte conocimientos sobre el objeto de la prueba. Recién en este estado podemos hablar de prueba indiciaria; ahora bajo ese contexto, conviene hablar de la sospecha y la presunción, la primera de acuerdo con nuestro punto de referencia “se define la sospecha como un juicio ligero, una inferencia que nos conduce a la duda”, creo que la sospecha  adolece de una función consistente, clara, estructural, es una institución que no tiene una base externa y objetiva para demostrar un hecho, y no se puede utilizar para dictar una sentencia y por ultimo tiene una valoración objetiva.

El indicio por sí solo no tiene valor alguno, en cambio cuando se relaciona con otros, siempre que sean graves, precisas y concordantes, constituye una presunción. Por lo tanto, la presunción es la consecuencia que se obtiene por el establecimiento de caracteres comunes en los hechos; las presunciones son graves cuando reúnen tal grado de probabilidad que conducen al juez a la certeza de su razonamiento; precisas, si son inequívocas, es decir, no se pueden deducir más que en determinadas ocasiones; aquí en las presunciones surge un punto, el cual, vale la pena resaltar , es sobre las presunciones judiciales aquellas que vinculan a  jueces y particulares en su utilización y creación; por otro lado la presunciones legales que tienen preceptos sustanciales, adjetivos, de derechos, de obligaciones que atañen la prueba, estableciendo la forma de hacer valerlos e indican el medio de comprobarlos ante los tribunales; estas presunciones se dividen en las juris et de jure que reposan en una ley natural, general y constante; en segundo lugar  las juris tantum o juris que admiten prueba en contrario o pueden ser puestas en duda; todo esto para llegar a una correcta aplicación de la prueba indiciaria, para llegar  a un gran grado de probabilidades y por ende de certeza en la decisión judicial. Veremos que todas las pruebas comparten  unos principios comunes para llegar a la veracidad de ellas mismas; pero antes veamos algunos conceptos; la confesión “reconocimiento de una obligación, o de la intervención en un delito, en calidad de autor, cómplice o encubridor, que hacen, bien sea el deudor de la obligación, o bien el implicado en el delito, según sea el caso”, los testigos “ los que relatan  un hecho que  ha caído bajo su percepción”, definiciones muy aplicables a nuestro contexto jurídico, exceptuando la del testimonio que ya no es aplicable, pues, basta con un solo testigo veraz para obtener una sentencia justa.

Ahora bien nos dirigiremos a los principios aplicables a las pruebas, para la reconstrucción de los hechos, en primer lugar  tenemos el principio de la concordancia que tengan conexión entre si, en segundo lugar el principio de la convergencia que todas reunidas no conduzcan a conclusiones diversas, en tercer lugar el principio de la confirmación  en esta la ciencia de la prueba apoya sus afirmaciones y verdades, en cuarto lugar el principio de la verosimilitud según el cual las pruebas deben fundarse en hechos  reales y probados, y en quinto lugar la exclusión de hipótesis contradictorias de tal forma que no deje duda alguna razonable; es pues, así como se me ha facilitado la “Nueva Teoría de la Prueba” entendiéndola como un Método compuesto por cierto tipo de ciencias, concepto de prueba, un bosquejo de la prueba indiciaria y los principios aplicables a las pruebas; dándole la razón a Dellepiane en cuanto, a que hizo un gran trabajo que es herencia para toda Latinoamérica y el mundo.